A lo mejor me pasé de meta, pero no es casualidad que en el anterior "inserto sexy" la escena fuera onírica (es decir, no era real) y no se les vieran las caras, y en este inserto que sirve de guinda final, al ser una "consumación de verdad de la buena" sí que se les pueda ver. No sé, ya harán teorías locas los de Historia del Arte. O no.